WERGELD O RESCATE DE LA SANGRE
El wergeld, rescate de la
sangre o pago por sangre proviene de un derecho germánico en la Edad Media. La
palabra wergeld proviene de were que significa hombre y geld que significa pago
o dinero, sería algo así como “el valor de un hombre”.
Se refiere a la
compensación económica que una familia o clan de una persona debía pagar a los
familiares de la persona que había sido asesinada, la finalidad era impedir actos de venganza y
derramamiento de sangre, de esta manera se podían resolver conflictos sin
necesidad de recurrir a la violencia.
Lo fundamental era
mantener un equilibrio y orden social entre todos los habitantes de una
comunidad y de este modo se pensaba que el pago por la vida de una persona
ayudaría a hacer más llevadero el dolor de la pérdida. Para el sociólogo y
filósofo alemán Georg Simmel ( 1858-1918) en su libro “Filosofía del dinero (
1900)” hace ver como el dinero en este
caso actúa como un intermediario en las relaciones humanas.
Al respecto podemos leer
lo siguiente:
“El origen del rescate de la sangre es,
evidentemente utilitario, y si no pertenece al derecho privado, sí, por lo
menos a aquella situación intermedia entre el derecho privado y el derecho
público, con la que comienza toda evolución social. La tribu, la gens y la
familia exigen una compensación por la pérdida económica que implica para ellos
la muerte de un miembro y, de esta manera, se hace pagar a cambio de renunciar
al impulso cercano de la venganza de la sangre. Esta conversión se fija incluso
en aquellos casos en que la venganza de la sangre que se ha de redimir
resultaría imposible: entre los indios guajiros, el que se ha herido a sí mismo
casualmente ha de compensar a la familia, puesto que ha derramado la sangre de
ésta.
Característicamente, entre algunos pueblos malayos, el término “precio de la sangre” significa al mismo tiempo levantarse, incorporarse. Existe la creencia, en estos casos, de que, con el precio pagado de la sangre, la víctima vuelve a levantarse para los suyos y el hueco que su muerte dejó vuelve a llenarse. El rescate de la sangre pasó pronto a tomar otras formas y, así, entre los germanos además del pago a los familiares, había que añadir una cierta cantidad como penitencia por haber trastornado la paz de la comunidad.”
El wergeld está
relacionado con el poder y la posición social de la víctima en la sociedad a la
cual pertenece por lo cual no siempre serán todas las compensaciones iguales.
En este sentido,
Simmel en su libro Filosofía del dinero
( 1900), nos explica lo siguiente:
“En algunos reinos
anglosajones, el rescate de la sangre que había de recibir la familia se
reclamaba para el rey, en nombre del pueblo, como precio de la vida del mismo
rey; en la India, todo rescate de la sangre pasaba de las familias a los
Brahmanes. Con independencia de estas evoluciones posteriores, que le liberaban
de su origen económico privado, éste contiene, ya desde un principio un
elemento objetivo supraindividual, por cuanto su magnitud se determina por
medio de costumbre o ley, por más que aquella sea de diferente valor, según las
clases de que se trate”.
Ante este tipo de
situaciones hay que formularse la siguiente interrogante: ¿La pérdida de una
vida puede ser compensada por el dinero?
A mi juicio creo que ningún pago económico o
monetario puede compensar la pérdida de una vida ni llenar el vacío que ésta
deja en el seno de su familia y comunidad. La indemnización puede
reparar, en parte, las consecuencias materiales del daño, pero difícilmente
sustituye el valor humano y afectivo de quien ha fallecido
Actualmente en lugar de
un pago por sangre o wergeld las leyes buscan
reparar el daño sufrido a través de multas, penas de prisión o indemnizaciones
económicas. Vemos como el dinero en nuestra sociedad moderna sigue siendo un instrumento de compensación
por la deuda de sangre, aunque como mencioné más arriba la vida no se recupera
por el pago de una multa o compensación aunque sirva a la familia como ayuda
económica.
En algunos países existen
ayudas o pensiones a “víctimas de delitos violentos” que son otorgadas por el
Estado a través de la Seguridad Social,
estas ayudas varían según el país y sus leyes y contemplan también ayudas
para los servicios funerarios.
En un ensayo titulado “Victimología:
Pasado, presente y futuro”, escrito por Ezzat A. Fattah, catedrático emérito de
Criminología de la Universidad Simón Fraser, Canadá, en la Revista electrónica de Ciencia Penal y Criminología
, 2014, página 16, se lee lo siguiente:
“La restitución por parte
del ofensor a la víctima fue una de las primeras formas de reparación dada a
aquellos que sufrieron daños o lesiones mediante acciones o negligencia de
otros. Esta fue la composición o wergeld pagado a la víctima o los parientes de
la víctima. Como los programas estatales de compensación a menudo se limitan
estrictamente a víctimas de violencia, la restitución por el delincuente ha
resurgido como un medio de reparación en delitos contra la propiedad tanto como
en delitos violentos.
El problema es que la
gran mayoría de los delincuentes son desempleados o no tienen los medios
financieros que permitirían a las víctimas recibir la restitución. Añadido a
este problema está el hecho antes mencionado de que en muchos países la
recaudación de la multa penal tiene prioridad sobre las órdenes de restitución.
Aunque existen diferentes modelos de restitución del infractor es dudoso que se
convierta, al menos en un futuro próximo, en una alternativa viable a la
indemnización estatal como una forma de reparación a la víctima”.
Podemos concluir que el
wergeld se refleja en el paso del tiempo y en la evolución de las distintas
sociedades, en la época moderna podemos encontrar sus principios básicos en las
diferentes leyes de cada sociedad, aunque no siempre funciona como debería ser
ya que va a depender de cada caso en particular y de las leyes propias de cada
país.
Comentarios
Publicar un comentario