EL RECHAZO SOCIAL A LA MUERTE
El tema muerte, aún en
nuestra época moderna, sigue generando cierto rechazo social. Estudiar,
investigar, escribir o hacer alguna actividad relacionada con la muerte es algo
que despierta rechazo en algunas personas por no decir que en bastantes. A pesar
de toda la apertura mental que se dice haber para poder conversar o tratar
cualquier tema sigue habiendo ese rechazo, podríamos decir entonces que el tema
de la muerte es un tabú.
Se evita el tema de la muerte porque se asocia
con el dolor, la pérdida, el duelo, lo desconocido, lo que puede ocasionar que
se evite hablar de este tema. Todo lo que se desconoce se teme de algún modo,
la muerte es el fin de la vida y es evidente que todos desearíamos vivir por
siempre, de allí el enorme deseo de trascender y ser inmortales. La tecnología
hace grandes avances en el sentido de trascender digitalmente aún después de
muertos y hacer que de algún modo la vida siga a través de la Inteligencia Artificial
o de cualquier otra innovación tecnológica que pretenda inmortalizar al ser
humano.
Ahora bien, he notado cierta
percepción negativa hacia todos los que investigan el tema de la muerte o
trabajan directamente con ella, debido a
que la muerte es un tema esencialmente emocional, pareciera ser que los que
investigan o trabajan este tema son percibidos como personas insensibles o faltas
de empatía con el dolor ajeno, sobre todo si a estas personas les toca estudiar
aspectos sobre la muerte que las personas desean evitar, pasa también que en el
caso de los investigadores el enfoque puede ser más científico que emocional y
por eso se los puede catalogar de fríos
e indiferentes.
Es importante acotar que el investigador debe
dejar a un lado sus emociones al
estudiar un tema relacionado con la muerte o cualquier otro, ya que la
observación debe ser puramente objetiva porque de no ser así los resultados de
la investigación podrían estar sesgados, sin embargo, se da el caso de que una
investigación sobre la muerte puede ser
rechazada por considerarla un tema subjetivo carente de objetividad. Y no sólo
pasa con los que investigan el tema, pasa con muchas personas que gustan de
visitar cementerios, ver las tumbas, tomar fotografías y hasta limpiar las
tumbas por el puro placer de hacerlo, se los mira como personas raras o
extrañas.
Hay una dificultad para
hablar sobre el tema de la muerte, es como si fuera algo muy negativo hacerlo,
muchas personas creen que hablar sobre la muerte atrae dolor, tristeza y malos
presagios y siempre dicen frases como:
“Es más bonito hablar de la vida que de la muerte”, cuando vida y muerte son
ambas caras de una misma moneda. El tema de la muerte permite conocer y
apreciar mejor la vida, darle valor a las personas que amamos.
Estudiar y hablar sobre
la muerte puede ayudar a las personas a enfrentar la muerte de modo más
saludable, de aceptar la finitud como parte de la vida, como parte del ciclo
natural del vivir de todo ser vivo. Las personas que estudian y rescatan el
patrimonio funerario cumplen una encomiable labor en la sociedad, es parte del
hacer del arte, de rescatar lo valioso de quienes vivieron y dejaron un legado,
recordar y honrar las memorias de quienes amaron la vida, pasaron por el mundo
y dejaron sus huellas.
Es fundamental la labor
de todos los profesionales de la muerte, todos los que día a día realizan una
labor con la muerte en revistas funerarias,
cementerios, funerarias,
crematorios, criminólogos, forenses, patólogos y todos los que directa o
indirectamente realizan una labor en beneficio de la sociedad y el bien común
en esta área.
Se hace necesario pensar que la vida se compone de todas las áreas que la hacen importante y significativa, la muerte es una de ellas, un área muy importante que nos enseña que nuestra vida tiene un propósito y un sentido, que la felicidad está en vivir y hacer el bien, aportar en lo que somos buenos, lo que amamos y lo que nos parece útil.
Y como dijera Gabriel García Márquez en su obra “El Coronel no
tiene quien le escriba”: “La vida es la cosa mejor que se ha inventado”. Y es
por esa vida como el mejor invento que existe que debemos conocer mejor la
muerte y aprender a vivir sin miedo a la finitud de la que no podremos escapar,
pero que nos hace valorar más la
felicidad y los momentos hermosos que nos regala la existencia.
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