GEORG SIMMEL Y GUSTAV KLIMT : dos miradas sobre la modernidad

¿Qué pueden tener en común un filósofo y sociólogo alemán y un pintor simbolista austríaco? A primera vista, muy poco. Sin embargo, Georg Simmel y Gustav Klimt fueron contemporáneos, vivieron el auge de la modernidad europea y compartieron una forma innovadora de comprender el mundo desde ámbitos aparentemente distintos: la sociología y el arte.

Klimt nace el 14 de julio de 1862 en Baumgarten, Viena, Austria y padece un derrame cerebral y posteriormente una neumonía, falleciendo el 6 de febrero de 1918, sus restos descansan en el cementerio de Hietzing en Viena. Georg Simmel nace el 1 de marzo de 1858 en Berlín, Alemania, falleciendo en Estraburgo, Francia, de un cáncer hepático el 26 de septiembre de 1918, siendo sepultado en el cementerio de Cronenburgo en la ciudad de Estraburgo,  fallecen el mismo año.

Simmel tenía 60 años cuando muere y Klimt tenía 55 años, era Klimt cinco años más joven pero mueren los dos el mismo año con siete meses de diferencia. Además ambos formaban parte de siete hermanos, Simmel era el último de siete hermanos y Klimt el segundo de los siete y de los hermanos de Klimt uno se llamaba Georg.

En cuanto a la religión que profesaban, Simmel era ateo pero bautizado en la fe protestante por influencia de su madre y Klimt era católico, ambos de lengua alemana.

Georg Simmel era filósofo y sociólogo y Gustav Klimt era un pintor simbolista, los dos fueron considerados representantes del modernismo.

 Resulta llamativo observar que estos dos personajes tienen muchas cosas en común como la irreverencia de su pensamiento y su legado, fueron ambos artistas cada uno en su área de un modo muy particular. En  el trabajo titulado “La sociología como mirada estética de las formas de vida: el arte según Georg Simmel (2015)” de Eugenia Fraga, se lee lo siguiente:

 “… la mirada sociológica es siempre también una mirada artística sobre el mundo. Las implicancias de esta afirmación para el quehacer teórico dentro de la disciplina sociológica son radicales, puesto que si la sociología tiene algo de "arte", entonces el sociólogo es una especie de "artista", y el mundo social mismo permite ser concebido como "obra de arte".

En esta cita se trata al sociólogo como un artista  que analiza el mundo social como una obra de arte. Siendo Simmel un sociólogo y Klimt un artista, deducimos que ambos son artistas cada uno en su área, lo que los aproxima de alguna manera.

Si aceptamos la afirmación de Eugenia Fraga de que la mirada sociológica posee una dimensión artística, entonces la distancia entre Simmel y Klimt comienza a reducirse. Uno interpretó la sociedad mediante conceptos; el otro lo hizo mediante imágenes. Ambos intentaron revelar aquello que permanece oculto tras la apariencia de la realidad.

 Gustav Klimt fue fundador y presidente de la Secesión Vienesa constituida en 1897 que se encargaba de promocionar a artistas jóvenes y exhibir obras de artistas extranjeros. También crearon una revista en 1898 llamada “Ver Sacrum”, sobre las principales obras de sus miembros.

Georg Simmel fue fundador de la Sociedad Alemana de Sociología en 1909 junto con otros reconocidos sociólogos y también fue coeditor de la revista “Logos”, creada en 1910, una revista que trataba sobre filosofía de la cultura.

Klimt fue nombrado miembro honorario de las universidades de Múnich y Viena. La universidad de Viena le encargó tres obras para su aula magna, obras tituladas Filosofía, Medicina y Jurisprudencia, fueron rechazadas y criticadas por considerarlas de carácter pornográfico. Klimt siguió firme en su estilo provocador y sensual y en 1899 pintó la obra “Nuda Veritas” (Verdad desnuda)  representada por una mujer desnuda que tiene en una de sus manos el espejo de la verdad,  con esta obra desafiaba a todos los que lo criticaban, colocando una frase (del poeta y filósofo alemán Friedrich Schiller), encima de la obra que decía:

“Si no puedes agradar a todos con tus méritos y tu arte, agrada a pocos. Agradar a muchos es malo”.

 Debido a las críticas recibidas por su obra Medicina le fue negado el cargo de profesor en la Academia de Bellas Artes en 1901.

Georg Simmel no pudo ejercer una cátedra (1908) en la Universidad de Heidelberg debido a un informe antisemita del historiador Dietrich Schäfer. En 1900 ejercía una cátedra extraordinaria, no remunerada, de Filosofía en la Universidad de Berlín  y le negaron el permiso de hacer exámenes, sólo fue nombrado profesor titular en 1918 pocos meses antes de su fallecimiento.

Simmel fue un revolucionario de su tiempo, un visionario y un innovador, no dejó una escuela ni un sistema filosófico consistente, desarrollaba sus ideas de un modo espontáneo, fue un observador de la realidad cotidiana y la describía sociológicamente con una maravillosa precisión y veracidad. Sus estudios eran microsociológicos centrándose en la Interacción Social.

 Gustav Klimt no dejó una escuela ni se interesó en ello, no escribió casi nada sobre su visión artística o sus métodos, su estilo fue una mezcla de un arte innovador con caracteres simbólicos y abstractos, en la Secesión Vienesa fundada por él habían simbolistas, naturalistas y realistas.

Georg Simmel al contrario de Klimt se dedicó a escribir ensayos y digresiones de todo lo que observaba en la realidad social aunque al igual que Klimt no dejó una escuela ni un método científico.

En ambos artistas, uno artista social y otro artista pictórico, el tema de la muerte se hizo presente en sus obras. Georg Simmel escribió “ Para una metafísica de la muerte (1910) en donde expone la idea de que la muerte acompaña al hombre desde su nacimiento y lo recorre en todas las etapas de su vida, la muerte no termina con la vida, la vida siempre sigue aunque de otro modo, al morir el hombre regresa al estado que tenía antes de nacer.

 En Gustav Klimt la muerte se presenta con su obra “Vida y muerte” realizada en 1910 representada por la figura de la muerte con rostro de calavera y varias figuras humanas, todas juntas, que representan a la vida. Muerte y Vida enfrentadas en una combinación simbólica, las personas que representan a la vida son de diversas edades, el paso del tiempo reflejado en ellas y la muerte amenazante,  que como bien dijera Simmel: “La muerte no aparece al morir sino que está presente desde el nacimiento”.

A partir de 1901 cuando Klimt pinta “Judith y la cabeza de Holfernes” un cuadro de inspiración biblíca , es cuando comienza la “Etapa dorada” de Klimt usando para sus creaciones pan de oro ( lámina muy fina de oro fabricada de modo artesanal) lo que le confiere ese color dorado a sus obras siendo una de ellas la conocida como “El beso”.

Al respecto de los metales preciosos Georg Simmel  refiere en su “Digresión sobre el adorno” recogida en su libro Sociología (1908): “ Si pues el adorno ha de ampliar la esfera del individuo con algo de transindividual, con algo que se refiera a los otros y sea recogido y acatado por ellos aparte de su estructura material, deberá poseer estilo. El estilo es siempre algo general, algo que encaja en los contenidos de la vida y creación personales en formas compartidas por muchos y asequibles a muchos”.

 Para Simmel en la obra de arte se expresa un “alma única” y el adorno que en ella puede haber, en este caso el pan de oro, resplandece en la obra para los que la contemplan, hay una irradiación que parte de la obra, un significado social del adorno que partiendo del alma del artista busca ser contemplada por los demás dándole un sentido de autenticidad.

Gustav Klimt desarrolla su arte y su vida en la ciudad de Viena y Georg Simmel en la ciudad de Berlín, es de hacer notar que ambas ciudades estuvieron viviendo un proceso de modernidad que las acercó bastante a finales del siglo XIX sobre todo en materia de arte, literatura, teatro y música. La Secesión Vienesa y la Secesión Berlinesa mantuvieron intercambio constante de exposiciones en ambas ciudades  y también en las revistas de arte vienesas como berlinesas, revistas “Ver Sacrum” (fundada por Klimt) y “Der Sturn” de origen alemán.

En 1915 Klimt expone en Berlín quince de sus obras en la segunda exhibición de artistas alemanes, también realizó viajes a ciudades en las que Georg Simmel también estuvo en esos años, ciudades como Roma, Florencia, Venecia, Dresde y otras. Las preguntas que quedan en el aire son: ¿Coincidieron Klimt y Simmel en alguna de esas ciudades? ¿Llegaron a conocerse?

Es muy difícil encontrar esa respuesta.

En 1918 mueren ambos, Klimt en febrero y Simmel en septiembre, se dice que Klimt fue enterrado en medio de un gran dolor público en su país natal, mientras que Simmel muere fuera de su patria, en Estrasburgo como el “extranjero” de su digresión, hallándose su tumba, actualmente, en el más completo olvido y abandono.

 Fueron hombres excepcionales por sus aportes y su legado en sus áreas respectivas,  artistas brillantes, visionarios, contestarios, innovadores, con luz propia y con una personalidad combativa que no se doblegaba ante nada. No recibieron el reconocimiento sino después de su muerte.

 Aunque nunca sepamos si Georg Simmel y Gustav Klimt llegaron a conocerse personalmente, sus obras parecen dialogar entre sí más de un siglo después. Ambos observaron la modernidad desde perspectivas distintas, pero compartieron la voluntad de descubrir aquello que permanece oculto bajo la superficie de la realidad. Mientras Klimt convirtió esa búsqueda en imágenes cargadas de simbolismo, Simmel la transformó en una sociología capaz de revelar el significado de las formas de la vida cotidiana. Quizá esa sea la mayor analogía entre ambos: entender que el arte y la sociología son, cada uno a su manera, diferentes formas de mirar el mundo.

 “El arte es mi forma de comunicarme con el mundo; es mi voz cuando las palabras no pueden expresar lo que siento”. Gustav Klimt.

 “La verdad de la obra de arte no es sino la veracidad del artista: que a la visión interna que tiene como artista la configura hacia fuera, sin permitir que se doblegue por influjo de otras esferas”. Georg Simmel.


  

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