EL CEMENTERIO COMO UN ESPACIO PARA LA CELEBRACIÓN
Henri Lefebvre, filósofo
francés (1901-1991) define el espacio de esta manera: “El espacio (social) no es una cosa entre las
cosas, un producto cualquiera entre los productos: más bien envuelve a las
cosas producidas y comprende sus relaciones en su coexistencia y simultaneidad,
en su orden y/o desorden (relativos). (...) Efecto de acciones pasadas, el
espacio social permite que tengan lugar determinadas acciones, sugiere unas y
prohíbe otras” (Lefebvre, 2013: 129).
Partiendo del uso del
espacio social, es interesante analizar las celebraciones que se realizan en
los cementerios con ocasión de un día de nacimiento (cumpleaños), aniversario
de fallecido, día de los fieles difuntos, homenaje a los caídos en las guerras,
etc.
Estas celebraciones las
realizan los familiares, amigos y conocidos de los que ya han fallecido como un
homenaje a su memoria y en recuerdo a los momentos compartidos en vida.
Me referiré
principalmente a la celebración de los cumpleaños tanto para niños como para
adultos. Es bastante común ver en las redes sociales la celebración de
cumpleaños en el cementerio, ocurre en
distintos países, es algo que nace de los familiares realizar este tipo de
celebración que surge del corazón y del amor que sienten por los que ya no
están en este plano físico.
Por lo general el
cementerio como espacio social construido tiene como finalidad el alojar los
cuerpos o cenizas de los que ya han fallecido, conocido tradicionalmente como
un lugar de reposo, recogimiento, paz y silencio. Los cementerios son espacios
de memorias colectivas ya que cada tumba tiene una historia que contar, hubo
una vida que dejó un legado y dejó huellas de amor en sus seres amados. Más que
un lugar para los muertos es también un lugar para los vivos, en estos
espacios, en muchos de ellos sobre todo privados, hay normas y reglas que cumplir para los
familiares y visitantes, de allí lo que expresa Lefebvre en su definición: “ …
el espacio social permite que tengan lugar determinadas acciones, sugiere unas
y prohíbe otras”.
Esto tiene que ver con
los objetos que se colocan sobre las tumbas como flores, velas, juguetes, fotos
y no en todos los cementerios son
permitidos, excepto por las flores que casi siempre lo son o alguna veladora,
no se permiten otras cosas, es la simbología del lugar en donde las
celebraciones forman parte vital de la misma.
En algunos cementerios
belgas piden que las flores sean plásticas y que no se coloque más nada sobre
las tumbas, sobre todo en lugares en donde se trata de hacer que todas las
tumbas sean iguales y uniformes, ninguna diversa de otra y siguiendo un patrón
de orden y limpieza, algo que no se ve en los cementerios antiguos o
tradicionales, se ve más que todo en los cementerios más modernos y nuevos, en
donde la modernidad tiene un estilo propio para manejar el espacio de la muerte
ya que con el tiempo los cementerios y su arquitectura han ido evolucionando convirtiéndose en espacios que destacan los
valores y la identidad cultural de cada sociedad o comunidad.
Cada cementerio
representa la cultura del lugar y sus creencias, de allí que los cementerios
inteligentes ya formen parte de una realidad muy próxima.
El celebrar un cumpleaños
a una persona que ya no vive es parte del duelo y del modo en que cada quien lo
expresa, hay quienes opinan que se debería celebrar el día de nacimiento como
el día en que la persona llegó al mundo, el día en que nació y los años que
vivió pero no el cumpleaños estando muerto como si estuviera vivo, porque eso
sería negar la muerte y no dar paso a la aceptación de la realidad.
Es muy difícil poder
opinar en este sentido, sobre todo cuando el amor por el ser que ya no está es
el que prevalece en cada acto que se realiza, el amor y el dolor también, hay
una mezcla de sentimientos encontrados en estas celebraciones. Pienso que el
respeto ante lo que cada quien decida celebrar o no, es fundamental para poder
entender este tipo de proceso que es el duelo y cómo lo lleva cada quien.
Las celebraciones se
hacen con torta de cumpleaños, invitaciones, música, regalos, decoraciones,
bebida, comida, todo alrededor de la tumba del ser amado, se ven desde adultos
hasta niños celebrando los cumpleaños, todos con un aire de alegría, es una
celebración como cualquier otra sólo que se realiza en el espacio que ocupa el
fallecido en el cementerio.
Hasta ahora no he visto en ningún caso que
haya alguna norma prohibitiva en ese sentido, no al menos en los lugares en que
los he visto en las redes sociales. Desconozco si estas prácticas están
formalmente permitidas por los reglamentos de dichos cementerios.
A nivel de interacción
social es bastante interesante observar este tipo de celebración, porque el
sentimiento que predomina es el amor, la nostalgia y la creencia de que el
fallecido también ve y siente lo que sucede a su alrededor y lo agradece con
amor.
Los cementerios son
espacios para los vivos más que para los muertos, es allí en donde el vivo ( en
su mayoría) va a desahogar su dolor, se
siente más cerca del que ya no está físicamente, en ese lugar en donde descansan sus restos
hay cierta proximidad emocional que reconforta y ayuda en el duelo. Y no sólo
va a desahogar su dolor sino a celebrar con alegría también la vida que tuvo y
la que sus familiares y amigos desearían que continuara teniendo.
Quizá en un futuro este
tipo de celebración se haga parte de la cotidianidad y la rutina en los cementerios e incluso el mismo cementerio
provea apoyo para estas celebraciones. Los cementerios son ahora espacio para
el patrimonio histórico, en los más antiguos se hacen recorridos turísticos,
hay ocasiones en que se hacen conciertos de piano en fechas como Navidad, hay otro tipo de celebraciones como la del
día de muertos en México, llena de colorido, alegría y festividad, incluso se
han celebrado bodas en cementerios famosos y así por el estilo.
El cementerio pasa a ser un espacio de
encuentro, de interacción social, de vivos relacionándose con los muertos desde
el amor y la alegría, también desde la ausencia y la tristeza, todos los
sentimientos conforman uno solo, el sentimiento de unión con el que ya partió
pero que sigue estando vivo en la memoria, en el recuerdo, en las fechas
especiales y sobre todo en el corazón de quienes los aman mientras no los
olviden.
Desde la perspectiva de
Lefebvre, estas celebraciones muestran cómo el espacio social nunca es
estático. El cementerio, concebido tradicionalmente como un lugar de silencio y
recogimiento, es también un lugar en donde no solo se expresa el duelo, sino
también el recuerdo, la celebración y la continuidad de los vínculos afectivos.
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