LO QUE LAS FLORES NOS CUENTAN
Flores de cementerios
Desde hace siglos, las
personas llevan flores a los cementerios. Cambian las culturas, cambian las
religiones y cambian las maneras de despedirse, pero ese gesto permanece.
¿Qué deseamos
expresar cuando dejamos una flor o varias sobre una tumba?
Las flores representan un
símbolo social, que en relación con la muerte, denota respeto y amor. También
simbolizan la brevedad de la vida y, en algunas tradiciones, funcionan como guía espiritual para
ayudar al alma encontrar su camino a casa, como en el Día de Muertos en México.
Estas son las
explicaciones más comunes que podemos encontrar. Hay mucho más que observar
y analizar, dependiendo del material del que estén hechas o si son naturales.
En mis recorridos por cementerios
he tenido la oportunidad de observar flores naturales y flores artificiales. Entre estas últimas encontramos flores de tela, de
plástico y de cerámica.
¿Qué nos lleva a elegir unas u otras? Y ¿Qué permanece
más aquello que fabricamos para que dure o aquello que dejamos vivir su propio
ciclo?
Las fotografías que acompañan
este ensayo forman parte de la documentación reunida durante diversas visitas a
cementerios. A partir de ellas, observaremos algunos elementos que, por ser cotidianos, pueden pasar desapercibidos pero que revelan aspectos importantes de la manera en
que las personas recuerdan a quienes han partido.
Las flores artíficiales son las más comunes de ver en los cementerios, muestran el deseo humano de conservar el recuerdo, son más resistentes a las inclemencias del tiempo y en algunos cementerios son las únicas permitidas, justamente por la capacidad de resistir mucho más sin perder su belleza.
Sin embargo, el paso del tiempo, cuando ya es bastante, va afectando a las flores artificiales, se llenan de polvo, la lluvia, el sol y la nieve hace que vayan perdiendo el color y lo que parecía destinado a perdurar termina deteriorándose.
Las flores de cerámica suelen usarse pero en menor cantidad que las de plástico o tela, componen arreglos en macetas, su duración suele ser más larga aunque algunas veces el viento las puede tumbar y romperse, he observado algunas rotas. El tiempo las tapa con hojas, polvo, el olvido y abandono también es notorio. La de la foto que observamos está bastante bien conservada aunque si detallamos bien, vemos que a uno de sus pétalos le falta un trozo.
Las flores naturales son las más frágiles. Generalmente las vemos con frecuencia el día del entierro y el Día de Muertos, momentos en los que suelen estar más presentes. En algunos cementerios he encontrado macetas secas, aparentemente abandonadas desde hace años. Sin embargo, al llegar la primavera, de esa misma tierra vuelven a brotar flores como las de la imagen. Nadie parece haberlas plantado de nuevo. La naturaleza continúa un ciclo que no depende de nuestras visitas, frente a ellas me he preguntado si la memoria tambien tiene estaciones.
Las flores de los cementerios no sólo son la expresión simbólica del amor de quienes han seguido viviendo a pesar de la ausencia de sus seres amados, también representan aquello que perdura en la memoria, lo que trasciende el paso del tiempo y lo que continúa otorgando sentido. La naturaleza, en su infinita generosidad, devuelve la belleza y, cada primavera, vuelve a decorar aquello que parecía olvidado, honrando la vida y los recuerdos.
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